La influencia de la Guerra fría en América Latina y/o el Ecuador
Con la distinción de Cuba, claro está, cuyo sistema
político continuaba con base en un sistema cuasi dinástico y de partido exclusivo.
Cada vez que insinuaron una abertura económica, ha sido un mero instrumento
para recobrar oxígeno; la abertura política ni siquiera ha sido simulada. Que
algo cambie para que nada cambie, soportar la crisis descomprimiendo hasta hallar
recursos financieros frescos, salir del aislamiento universal y recobrar el
control político interno. Ello acercó a Chávez a Castro, quien no
desaprovecharía la posibilidad de establecer una interacción de sumisión, como
la llamó Orlando Avendaño. Venezuela inició a mercar relato, política exterior
e sabiduría con petróleo. De esta forma, en el último mes del año de 2004 se
fundó ALBA mediante una aseveración conjunta de Castro y Chávez (nótese que se
firmó en La Habana).
La petrodiplomacia le permitió a Venezuela agrandar
su predominación en la zona con la ayuda disciplinado de los beneficiarios de
Petrocaribe, Cuba y catorce territorios más. En 2008 se firmó en Brasilia el
tratado de Unasur, completado en 2011 al integrar a los 12 territorios
sudamericanos. Fue desarrollado con la iniciativa de oponerse a la predominación
estadounidense en Latinoamérica y como rival y sucesora de la Organización de
los Estados Americanos, a menudo retratada como cautiva de Washington. Gracias
al boom de las commodities de este siglo los términos del trueque fueron los
más favorables en la narración de Latinoamérica. La bonanza permitió a los
bolivarianos designar monumental proporción de recursos para hacer política:
cambiaron instituciones, fortalecieron construcciones clientelares, utilizaron
a Odebrecht y PDVSA para engrasarle las ruedas al proceso electoral y con aquello
persiguieron la perpetuación en el poder. El sistema castrista localizó la
forma de vivir de los ilícitos empero tercerizándolos y subcontratándolos en el
exterior, evitando de esta forma que le disputen el control territorial como en
los demás territorios. En Cuba el partido conserva el monopolio de la fuerza y
un férreo control social, a medida que su diplomacia se centra con Mogherini y
Freeland como si fuera un Estado digno y respetable. Puesto que aquí empieza la
nueva Guerra Gélida en Latinoamérica. Como lo ilustra hoy Ecuador: recursos
materiales y humanos a partir del exterior para que esa protesta se convierta
en desestabilización gubernamental constitucional, un intento de golpe y
regreso de un desesperado Rafael Correa. Diosdado Pelo, por su lado, afirmó que
estos días ha habido una brisita bolivariana por ciertos territorios, como
Ecuador, Perú, Argentina, Colombia, Honduras y Brasil, una brisita. La Guerra Gélida
concluyó en noviembre de 1988. El infortunio de Latinoamérica es que ni Castro
ni ningún jerarca bolivariano es Gorbachov. Una izquierda dispuesta a provocar
otra Guerra Gélida.
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